UNA FOTO
Detener el mundo para contrastar por un instante el frenético ritmo al que estamos aferrados, no es ni mucho menos una pérdida de tiempo. Aquel, que seguramente aprovecharíamos desviando la atención en la infinita ruleta de videos y fotos que ofrecen entretenimiento efímero, relegando el presente a una dimensión de gobierno digital que imbuya a mente y cuerpo a fundirse en el agujero negro del vacío insustancial. No podemos ni sabemos vivir hoy en día en un lugar sin conexiones certeras. Únicamente por el miedo a no saber que acontecerá u ocurrirá en el futuro próximo, nos apesadumbra y opaca necesitando la metadona de recibir un chute de datos para mantener al menos el malherido rumbo de nuestra existencia. Ansiamos compartir momentos que solamente deberían de existir en nuestra mente y corazón desnudando la intimidad del ser y a la par su dignidad, desvelando los secretos que únicamente debieran de fertilizar campos de vida propia, rincones de amor no compartid...