MUCHO MÁS QUE HOY

 Cuando la felicidad se determina con ajuste y precisión de navaja suiza: en su momento, hora y día exacto; algo realmente falla en el mecanismo que impulsa y mueve los minutos y segundos. 

Amor de papel de regalo, bombones y flores de cortesía, llenan hoy habitaciones para poder mirar con protocolo y de soslayo, un arrepentimiento de emergencia, intentando fortalecer de manera crítica el cariño que hubiera de ser otorgado a diario, y no solamente en días marcados de calendario. 


Cupidos de flechas erradas, mantienen en la ilusión alcanzar el corazón que un día desbarataron; con justificantes de plata, zafiro y broches de oro engalanado. 


Restaurantes hasta la bandera, llenos de amor efímero, reclaman entre tartas de corazón y colorante rojo en platos, el impuesto de recordar un amor que no debería ser cotizado. Solamente correspondido si en verdad es humano. 


No hay mayor querer ni muestra de amor más grandiosa, que aquella donde el interés se pierde entre aquel que a diario es ufano y no precisa de alhajas ni derivados para ser feliz en su vida; el mejor cuento de hadas, donde lo simple es acierto y magia que cura heridas. 

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