FUNDIDO A CENIZA
Vuelve el azote de las lenguas de fuego. Infierno terrenal en llamas que devora a su paso cuantas montañas, edificios y laderas encuentre; sin parsimonia alguna, mirando impasivo al frente. Vida perdida en el monte, aquel que nunca rogó ser quemado, ni siquiera lastimado; aguarda en su silencio, únicamente roto por el chisporroteo de las brasas que aún se aferran al desastre, al olor de madera quemada, al pasto que un día fue vergel y hoy cenizas que huelen a derrota, a humo de almizcle y debacle. Naturaleza de talón y firma comprada por jeques sin tapujos, muestran un apocalipsis efímero; avisos de Gaia en estertor, que urgen concebir sin demora, un cambio prematuro. Solamente para evitar que Hades, gobierne el hogar del pueblo al que se prometió futuro. El mismo que hoy se desvanece entre promesas, ambiciones, culpas y copas; tal vez algunos puros; cuyas cenizas siembren el triunfo de unos pocos...regando con incontables billetes la tierra que alberga sepulcros.