Y AL FINAL...
Dicen que en los instantes finales de la vida se manifiestan con certeza incierta los últimos signos de lucidez en un cuerpo que irremediablemente se apaga y, escuchando el tañir de la primera campana que presagia un homenaje póstumo, éste reacciona, eludiendo cualquier miedo sin pena ni gloria. Rememorando la película de su vida, donde drama y comedia se alternan sin descanso, alberga en su estado de semi inconsciencia consciente, un plácido sentimiento de regocijo y paz no negociado. Un buen lugar y momento para aceptar la meta y celebrar lo conseguido; una parada en el limbo, que muestre todo el camino: haya sido bueno, regular o malo, permitiendo llegar a la meta y sonreír al destino. Al final de la película, previo al fundido a negro, se dibuja en la comisura un halo de victoria, donde lo que hoy ya es polvo, un día rezumó gloria. Y subiendo los escalones que llevan al lugar incierto; brilla, es valiente y saca pecho; ganando el "Óscar" de su vida, trofeo de pleno derec...