CARA O CRUZ
Efímeros son los años que restan para sucumbir a la derrota tecnológica total si no lo remediamos a tiempo.
Impasible rival que devora mentes bajo el auspicio de presentar soluciones inmediatas, relega a un segundo plano el mundo de las ideas humanas, donde solamente quedará al mando una carcasa sin mente, llena de lujos por fuera; por dentro, vacía e inerte.
Preguntas que siempre tienen respuesta esperan impacientes ser buscadas sin demora, ofreciendo facilidad de pensamiento, alienando en su primera idea a seres por desgracia perdidos, que no aguantan más su lamento.
La facilidad de manejo es sublime, adictiva y prometedora. Caramelo en la puerta de un colegio repartiendo dulce veneno a golpe de tecla que esquiva, posibles conversaciones fructíferas, de sólo vivir el momento.
Únicamente nos puede salvar el ansia de no doblegarnos, de mirarnos a los ojos, redescubriendo el momento, volviendo a confiar en lo ajeno sin tiento ni esperpentos.
Aunque en lo desconocido, habiendo vientos lastimeros, siempre se llegará a buen puerto. Al del buen humano voluble, que por fin se ha decidido, cara o cruz de azar sincero.
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