DEMOS
Recuerdan con morriña junto a la urna los momentos donde la sociedad fue eterna, cabalgando a lomos de aquel corcel llamado "Libertad". Jumento que un buen día desterró con tino ideologías y enterró colores a golpe de sufrimiento.
Punto y aparte en el párrafo de un siglo convulso, donde odio y rencor parecen gobernar en mayoría, relegando el verdadero y democrático sentir común al estamento más lejano. Y por miedo, bien sea dicho, codiciado.
Son momentos de tensiones no resueltas, donde la calma chicha brilla por su ausencia, y en el fragor de la batalla la multitud chirría, pidiendo rodar cabezas y responsabilidades de aquellos que hoy mismo secuestran como rehenes y tejen con hilo endeble el poder de un pueblo, que clamando por soluciones pía.
Democracia de traje y espada, debiera de ser sustentada por aquellos que de verdad anhelen la voluntad del pueblo, sin precisar de palabrería.
Y siendo firmes necesario sería, transformar el silencio en ruido, y aceptar al final el resultado colaborando en el devenir común para discrepar de la injusticia, la misma que al pueblo hiere...la que sin pena ni gloria lastima.
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