CARRUSEL

 Caminos donde perderse es la opción más plausible, esconden sombras que ofrecen un breve remanso de paz y descanso; al menos hasta reanudar la marcha en busca de una salida que permita asomar la cabeza y escapar del laberinto, donde la similitud produce estancamiento y repetición y, ésta a su vez, la desesperación y monotonía.

Carruseles que borraron el enigma de su existencia, giran sobre el mismo eje desgastado que se oxida y desgasta en cada vuelta, anhelando que en el siguiente viaje la música que le acompaña tenga diferentes acordes.


El ser humano por naturaleza innata evolutiva necesita perseguir continuamente retos y desafíos nuevos que le permitan sentirse valioso hasta que vuelva a convertirse en polvo. 


Ambicionamos la novedad por el mero hecho de conseguir satisfacción personal y social que eleve las posibilidades de éxito en el arduo juego de la vida. Un juego, donde la mirada no esté siempre puesta en las crines del mismo caballo de delante, hasta que el viaje y el vals toquen a su fin. 

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