VIDA SIN FILTRO

 Esperan escondidos bajo el fino manto del papel, 

protegiendo con dignidad, 

que la horda de la barbarie humana, 

a la hora de la verdad, 

no les alcance en su intento 

por redescubrir el mundo, 

de certeza y realidad.


Ellos, con manos y cabeza ajadas por el devenir de la vida, 

se refugian en sus libros conservando las palabras, fragmentos, ¡mil historias y momentos!

tinta clara que organiza el pensamiento.


En su banco, a momentos, 

observan nubes corriendo a su libre albedrío, palomas que a cada segundo afirman, 

con picoteo distraído.


Regalos para la vista, 

de niños pequeños jugando con sus amigos, colores y sensaciones que ofrecen a su vista,

un bienestar paulatino. 


Son bienes preciados para aquel que sepa apreciar, 

que la vida no es algo lejano, 

para disfrutar sin mirar. 


Observan a nuestro futuro en pequeños grupos que pasan. 

Mantienen conversaciones de miradas en pantalla. 

Buscan quizá consuelo en baterías de litio, pero al agotar sus fuerzas, 

¡Hay Dios mío, qué desquicio! 


En la herrería de abuelo nunca faltan herramientas, 

las conserva con mimo y esmero, 

como personas con libros que en su mirada guardan brillo, 

añorando ahora otrora, 

aquellos jóvenes pupilos comiendo pipas en el parque, 

disfrutando del bullicio

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